Expo de Zaragoza
Lo ocurrido en Estepona, en Andrax, en Marbella… sería suficiente para poner en cuarentena cientos de proyectos urbanísticos.
Ahora, con la llegada cíclica de la crisis muchos de estos se pararán temporalmente, esperando mejores momentos para llevarlos a cabo: es el caso de Los Merinos, en Ronda.
No parece que vaya a tener efecto esto en lo que se proyecta tras la celebración en la expo de Zaragoza. Esta debería servir para concienciarnos de lo necesario que es la conservación de nuestro medio ambiente: el agua como sinónimo de vida, pero sin olvidarnos de realizar un uso razonable (sostenible en su verdadero significado) de las energías, de las materias primas (evitando en lo posible la acumulación de basuras)…
Parece un sinsentido que tras la expo se pretenda crear una recreación de Las Vegas en este lugar (Aragón). Esta se creó en un desierto, y este nuevo proyecto (numerosos casinos, hoteles…) se crearía en una región que va camino de convertirse en otro desierto.
¿De donde saldría el agua que consumiría los cientos de miles (si no milones) de personas en este complejo? ¿el agua que consumirían los campos de golf? (seguro que los habría) ¿cómo saciar los jardines?...
Imagino que del Ebro, que se suponía que teníamos que conservar para mantener el “río vivo”, su delta y sus usos tradicionales.
Parece ser, como suele ocurrir, que los políticos mantienen un criterio junto a su contrario: la ExpoZaragoza ha nacido muerta, pues aunque económicamente sea todo un éxito, el ideal que la llevó a nacer no la controla, sino las ideas nefastas que hicieron necesario el que tuviese que surgir.
