Responsabilidad es sinónimo de víctima de esta sociedad
Desde luego que las personas muy (demasiado) responsables somos las perjudicadas de esta sociedad: los criminales tienen tantos derechos, que casi resulta imposible meterlos entre rejas; si entran en tu casa y te dan una paliza, apenas les cuestas nada; pero si ocurre al revés, tienes cuando menos que indemnizarles por haberte defendido…
Sin embargo, no es de esto de lo que quería hablar, pues en realidad quiero expresar cosas más cotidianas: como por ser buena persona recibes el maltrato, la incomprensión… de tus alumnas(os), sus madres y padres, e incluso reciben la colaboración de una compañera de trabajo (otra profesora); si a esto añadimos que utilizan el hecho de que imparto una asignatura que no es la mía, Matemáticas en lugar de Física y Química; pero que trimestre a trimestre los resultados eran buenos, 50, 59 y 66 % de aprobados, respectivamente; no soy responsable de tener que impartir Matemáticas, y además creo que sólo me correspondería enseñar Física y Química; pero lo importante es valorar los resultados, que indican si las(os) alumnas(os) han aprendido o no, y relacionarlos con los resultados que han obtenido en el resto de asignaturas.
A pesar de lo dicho por mi amiga Tere, también psicóloga, que debo escribir sobre aquello que me ocurra, no tenía intención de escribir sobre este hecho (aunque de ello trato en mi post “Educar es también saber decir NO”, que es anterior a la charla), pero esta mañana me ha ocurrido algo que ha devuelto a mí los recuerdos de lo vivido en el presente curso (ahora de vacaciones, en Septiembre continúa con los exámenes finales): me he desplazado desde Coín a Málaga para recoger un papel en la “Redonda” (Barbarela), y así poder sacar las cajas de inyecciones de hormonas para mi madre; aparco enfrente de este centro médico, y cuando estoy saliendo del coche me dice una de las personas que controlan el aparcamiento que tengo que salirme porque estaba siendo guardado para una señora que se dirigía hacia él; no pongo pega, pero cuando me dirijo a entrar de nuevo en mi coche otro de estos “guardacoches” me dice que un poco más a mi derecha (a unos 30 m) hay un sitio, en donde la señora no ha podido aparcar, pero que él cree que puedo aparcar; le digo que sí, me salgo del aparcamiento y me dirijo hacia el otro lugar; cuando voy a girar a la derecha, otro coche lo hace antes viniendo enfrente de mí y aparca en el lugar.
Me dirijo hacia el hombre que me indicó el nuevo lugar, y le digo que existe una incoherencia total en el trato. Él se disculpa, pero inmediatamente culpa a su compañero por no estar en lugar adecuado (cuando en realidad tampoco estaba en el lugar adecuado cuando yo entré y aparqué).
En fin, llegué, vi y aparqué sin problemas, pero mi exceso de responsabilidad hizo que abandonase tan magnífico aparcamiento, para a continuación salir “escaldado” a través de un caso similar, pero siempre teniéndome como víctima.
Este hombre me ha dado un teléfono para que realice una reclamación, y le he dicho que cuando me encuentre en un caso semejante no quitaré mi coche. Pero el día que se repita qué tendrá preferencia mi responsabilidad o mi bienestar.
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