Me uno a la protesta en contra de la incomprensible "directiva" de la Unión Europea, que pretende aumentar la jornada laboral desde las 48 a las 65 horas:

Nuestros políticos no se enteran del significado de nuestra oposición a la Constitución Europea (con el beneplácito de los sindicatos españoles=¿nuestros representantes en las reivindicaciones laborales?), y el reciente NO al nuevo "tratado de Lisboa" en Irlanda.
Llegan momentos de "vacas flacas", y aún no he escuchado decir a ningún diputado, senador... alcalde que estén dispuestos a bajarse sus magníficos sueldos: el aumento del paro son para ellos números, estadísticas... que en nada le repercuten; y como siempre ven el problema en el lugar equivocado, pues recortan en los medios de producción (los trabajadores), mientras mantienen a los directivos, con sus suculentos sueldos y cuya labor, muchas veces, es no hacer nada (= mera representación).
