Subida el Nacimiento del Higuerón y bajada por el Chillar
El Higuerón y el Chillar son hermanos de nacimiento, pues parten del mismo acuífero.
Ambos forman parte del relieve de la Sierra de Almijara: el primero al Oeste, y el segundo al Este. Finalmente, el Higuerón se une a su hermano Chillar, hasta desembocar en el Mediterráneo.
Ambos decepcionan en su tramo final, pues la ausencia de agua es su característica principal. Pero es la mano del hombre la causa de esta situación, pues son dos ríos que siempre deberían llevar agua, pero nuestras obras hidráulicas lo impiden.
¿Qué ocurrirá en Nerja cuando algunas de sus carreteras, casas… sean envueltas por las aguas que bajen descontroladas, pero por su cauce normal, por el Chillar?
Nuestra travesía la comenzamos el Lunes 20 de Agosto, desde Frigiliana.
Remontamos el Higuerón hasta llegar a una catarata de unos 5 m de altura, que no podemos superar. Volvemos nuestros pasos atrás hasta
encontrar una senda (un canchal en realidad), ahora a la derecha, y la subimos hasta alcanzar un sendero, desde el que observamos todo el trayecto realizado anteriormente hasta la catarata. Posteriormente volvemos a encontrarnos con el río, que seguimos hasta su nacimiento.
Tras un baño reparador en una alberca circular (cilíndrica, en realidad), nos dirigimos en busca del Chillar.

Partimos temprano a la mañana siguiente, y abandonamos lo que parece ser una garganta (o cañón).
Tras dar un vistazo al mapa se concluye que hemos errado el camino que deberíamos haber seguido, pero poco después nos encontramos con el Chillar, que bajamos hasta que este desaparece en la antigua central hidroeléctrica.
Ha sido un día y medio de ruta, con su dureza (grandes pendientes, caminar horas y horas por el agua…) y contratiempos, pero que merece la pena realizar, por su belleza, sus juegos en el agua…
Resaltar a nivel geológico los cahorros (formaciones que se producen al disolver el agua a los mármoles), cataratas, numerosos saltos de agua y las formaciones que crean, la vista del Cisne y el Lucero… y a nivel orgánico la gran variedad y esplendor de las plantas (adelfa, esparto…) que envuelven a ambos ríos, parecida a una selva, aunque se trata de un bosque de ribera=canuto.
