Hace unas semanas nevó en Kenia. Y desde la última semana no dejan de llegar huracanes al Caribe.
A pesar de ello todavía hay gente que no creen en el cambio climático, o por lo menos lo minimizan esgrimiendo que ya han existidos estos durante la historia de La Tierra.
Y es que ha sido necesario la llegada de la crisis económica para que algunos actúen: en Diputación de Málaga van a cambiar las bombillas de sus instalaciones por otras de menor consumo, por la llegada de esta, no por el cambio climático.
Llevamos 2 inviernos con temperaturas suaves, que a mí me han beneficiado porque no me han salido sabañones, pero que es otra muestra del cambio que están sufriendo las temperaturas. Sin olvidarnos de la paulatina desaparición de los glaciares, junto a las grandes masas de hielo que forman los polos.
Acabo de leer que hace unos 300 millones de años desaparecieron los bosques tropicales, que dieron lugar sus restos al carbón (a esta época se le llama “carbonífera” por ello). Y si esto continua, el Amazonas podría correr la misma suerte que estos bosques.
Volviendo a los huracanes, debemos tener en cuenta que todos contribuimos a sus efectos (por nuestra contribución al cambio climático), y que son muchas las personas que necesitan nuestra ayuda. De hecho, no debemos descartar que seamos victimas de uno de ellos en el futuro próximo.
Sin duda es una buena noticia que la provincia de Granada apueste por las energías renovables: su nuevo parque eólico (Iberdrola) dará electricidad a unas 350 mil personas.
No ocurre lo mismo con Málaga, que apuesta fuertemente por la creación de 2 centrales térmicas en el Valle del Guadalhorce.
No parece que hallan servido de nada las numerosas manifestaciones que se han producido en su contra, pues el consistorio malagueño (con su alcalde a la cabeza) y Endesa apuestan por la polución y el efecto invernadero, frente a energías como la eólica o la solar (¡horas de Sol no faltan en nuestra provincia!).
Vuelve a mí las imágenes de televisión en las que el alcalde de Málaga “chupaba cámara” en la celebración del día de la bicicleta (¿del pedal?) en su ciudad (o en una de sus barriadas), queriendo dar ejemplo de civismo: ¡coche no, bici sí!
Cinismo político y personal, pues una central térmica poluciona y contribuye al efecto invernadero como varios millones de turismos juntos.
Nosotros (el ciudadano de a pie), continuaremos sin embargo poniendo nuestro “granito de arena” para mejorar la situación: utilizando bombillas de bajo consumo, no dejando encendido ningún aparato sin necesidad, utilizando biocarburantes, no malgastando el agua (¡Río Grande vivo!) ni ningún otro recurso…
En los últimos meses se habla mucho (en los medios de comunicación) de los problemas que está acarreando la llegada del AVE a Cataluña (sobre todo en las últimas 2 semanas). Sin lugar a dudas es una gran problemática el que las personas no puedan llegar a tiempo a sus puestos de trabajo, que se tengan que dar grandes rodeos para llegar al punto deseado, que el aumento de vehículos provoque mayores atascos y aumente la polución… Estos cientos de miles de personas tienen derecho a quejarse, a pedir seguridad, bienestar… y que los medios transmitan estas. Pero estos últimos deberían ser siempre los comunicadores de casos como este, y no menospreciar a Málaga cuando en su territorio se ha dado un caso más serio que el anteriormente mencionado. Me refiero a lo ocurrido en el Valle de Abdalajís (pueblo malagueño), que en el año 2005 vio como el agua de sus acuíferos se perdía por la rotura que provocaron las obras del AVE: (30 millones de litros al día=17.000 millones de litros al año) salían de estos;cantidad capaz de abastecer a una ciudad de más de 50 mil habitantes. A pesar de los intentos de sellado se sigue perdiendo una gran cantidad de agua, unos 100 litros por segundo, que equivale a casi 9 millones de litros al día. En este caso no se ha perdido el tiempo de las personas, retrasos y pérdidas de horas de trabajo… sino que ha afectado a un recurso tan importante y vital como es el agua. Sin embargo, los medios de comunicación han tenido olvidado este caso, salvo quizás la revistaEl Observador, como si no existiera el problema:
Los incendios ocurridos en Tenerife y Gran Canaria (con más de 30.000 hectáreas quemadas, según algunas fuentes) nos deben hacer pensar en el mal uso que estamos realizando de nuestros recursos.
El pastoreo es fundamental, como ocurre en Grazalema, pues cerdos, vacas, ovejas… ayudan a mantener limpios nuestros bosques.
La mano de obra es necesaria durante todo el año, no sólo cuando se ha producido la catástrofe: el egocentrismo de pirómanos que actúan ante la proximidad de la pérdida de su trabajo como “apagafuegos” (como ocurrió en Gran Canaria) resulta despreciable e incomprensible, aunque acorde con la moral de la sociedad actual (ya antes he hablado que actuamos sintiéndonos el “centro del Universo”, en el coche…); pero igualmente resulta nefasto y sin sentido, por parte de nuestros políticos, no mantener esas cuadrillas de trabajadores durante todo el año, realizando labores de desbroce y prevención.
La vegetación de la zona mediterránea se ha adaptado a la acción del fuego, por lo que es más lógico que nuestros bosques y montes vuelvan a estar poblados por encinas, alcornoques (chaparros), quejigos… en lugar de por coníferas… que son plantas que arden de forma inmediata, casi espontánea.
Encinas, acebuches, alcornoques… crean distintas cepas a partir de un tronco quemado, incluso cepas de raíz en el caso del alcornoque, las cuales (las cepas) hacen rebrotar un nuevo árbol.
Además, la protección del chaparro es aún mayor, pues cada individuo se protege mediante la creación del corcho que envuelve su tronco:
No debemos olvidarnos de los “intereses especulativos”, sin duda, pero este escrito se centra en la buena fe e inexperiencia de nuestros políticos, técnicos… e intenta aportar ideas que ayuden a mantener en buen estado nuestros bosques, montes… y demás zonas verdes.
Muy cerca de Marbella, por encima de San Pedro de Alcántara (entre 2 a 3 km), se encuentra Benahavís. Este pueblo es cruzado por el Río Guadalmina, que incluso ahora (tiempo de sequías) posee agua en diferentes charcos y "pozas".
Incluso nos introducimos en lo que en épocas de lluvias sería un sifón, que en las fotos aparece como si fuese una cueva.
Puede parecer mentira, pero lo cierto es que aún existen zonas no maltratadas, destruídas... por el hombre junto a una de las zonas costeras con más tránsito de mercancías, personas...